Pedagogía de la Esperanza
(Paulo Freire)
El destacado pedagogo brasileño, Paulo Freire, reconsiderara sus fundamentos a la luz de los grandes cambios ocurridos en América Latina. Pero lo hace en un tono autobiográfico desembarazado que convierte a esta Pedagogía de la esperanza en una temática muy atractiva.
Toda práctica educativa implica siempre la existencia de sujetos (quien enseña y aprende, y quien en situación de aprendiz enseña también); la existencia del objetivo que ha de se enseñado y aprendido y, por último, el contenido. Este ultimo no puede ser solo transferido. El educador crítico, exigente, coherente, siempre entiende su práctica educativa en su totalidad. No la centra ni en el aprendiz, ni en el contenido, ni en los métodos, sino en la relación de sus varios componentes, en el uso coherente de los materiales, los métodos, las técnicas.
No hay educación sin enseñanza, sistemática o no, de algún contenido. Sin embargo, el problema fundamental es saber que elige contenidos,a favor de quién y de qué estará su enseñanza, contra quién, contra qué. El papel del educador no puede ni debe omitir, que existen otras dos lecturas del mundo diferentes" de la suya y hasta antagónicas.
Los discursos y las prácticas dogmáticas están equivocadas porque la suya es una ideología que concurre en la interdicción de los hombres y de las mujere y construye su alienación.
La educación no anula la posibilidad del acto de enseñar. Por el contrario, funda ese acto que se completa y se sella en el otro, la de aprender, y ambos solo se vuelven verdaderamente posibles cuando el pensamiento crítico del educador no frena la capacidad del aprendiz de pensar críticamente.



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